México esta viviendo una ola de violencia desatada por los carteles de la droga que buscan controlar las rutas del narcotráfico y la migración ilegal hacia los Estados Unidos.
Hace unos días el Estado de Tamaulipas vivió una terrible masacre, en donde 72 migrantes fueron ultimados a balazos, causando conmoción en América Latina ya que muchas de las víctimas eran gente humilde de varios países centro y sudamericanos que le apostó al sueño americano yéndose por “el hueco”, ese no lugar endemoniado que se ha tragado la vida de quién sabe cuantas personas.
72 personas fueron masacradas, una barbarie innegablemente, y sepultadas en una fosa común, asaltadas y humilladas, 72 personas que buscaban el sueño americano lograron una pesadilla para sus familias.
Los medios de comunicación colombianos horrorizados han lamentado el hecho, hay que hacerlo, hay que lamentarlo, hay que denunciarlo y hay que pedirle a las autoridades justicia, pero también hay que mirar el patio de nuestra casa.
Mientras los colombianos algunos indiferentes, otros indignados, ven la masacre de Tamaulipas como algo terrible que sólo pasa allá por que esos mexicanos son unos salvajes, por que los coyotes son unos criminales, por que la gente es muy arriesgada al tratar de meterse ilegalmente a Estados Unidos, en fin, cuanta conclusión y comentario se les ocurra, el hecho es que los colombianos están escandalizados por la masacre de Tamaulipas, pero ninguno sabe si “Jorge 40” fue condenado por la masacre de El Salo que dejo más de 100 víctimas en estado de indefensión, si se determinaron los nexos de el ex presidente Uribe con la masacre varios campesinos en El Aro, o si el estado colombiano fue condenado por la masacre de Mapiripán perpetrada pro las AUC y con el guiño del ejército, o si los comandantes de las FARC que ordenaron la sangrienta toma de Bojayá fueron capturados y condenados, creo que ya eso a los colombianos se les ha ido olvidando.
Y como dice el adagio popular “es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el proprio”, pues México con la lamentable ola de violencia que vive a manos del narcotráfico se ha convertido en el titular de los diarios y así poco a poco se va dejando en el olvido la sangrienta guerra que vive Colombia a manos del narcotráfico, de una guerra de guerrillas de izquierda, grupos paramilitares (brazo ilegal del estado), y sobre todo la terrible guerra de la indiferencia.
Colombianos, si bien lo que pasó en México es reprochable, no podemos olvidarnos que en nuestra casa hay “ropita por lavar”.
