La Human Rights Watch presentó el informe “Herederos de los paramilitares. La nueva cara de la violencia en Colombia”, dando a conocer como estos grupos armados, contrario a lo que afirma el gobierno, no han desaparecido.
Según diferentes versiones oficiales, llamense Ministerio de Defensa, de Gobierno, Cancillería, presidente-dictador, las Autodefensas Unidas de Colombia AUC, se desmovilizaron en su totalidad, en un proceso claro, transparente y bien pensado para el país, lo que ahora hay son bandas emergentes de delincuencia común que se hacen pasar por paramilitares para enlodar el buen nombre del gobierno y del proceso de justicia y paz.
Pues bien, el informe presentado por la HRW demuestra ese secreto a voces de que el paramilitarismo sigue vigente en el país. Lo más preocupante ahora es que encubierto por el manto de la minimización que le ha impuesto el gobierno, al llamarlos bandas emergentes, estos grupos siguen cometiendo atrocidades contra la población civil sin que se les de la magnitud que realmente tienen.
“Estas bandas criminales actúan en 24 de los 32 departamentos del país, con énfasis en la ciudad de Medellín (noroeste) y en los departamentos del Chocó (noroeste), Meta (centro) y Nariño (suroeste). Las cifras más conservadoras, usadas por la Policía Nacional de Colombia, indican que cuentan con más de 4.000 miembros”, según el informe, pero José Miguel Vivanco, director de la HRW para las Américas aseguró que La cifra real puede alcanzar los 10.000 hombres.
Estas cifras son más que alarmantes y lo peor de todo es que los colombianos estamos desinformado de esta situación gracias a que los medios de comunicación están al servicio del gobierno y sólo muestran lo que a este le interesa, por ello sólo vemos en los noticieros, que la guerrilla es la causante de toda la violencia del país (aclaro que no la defiendo y no comparto su actuar ni su supuesta lucha), pero nunca se volvió a mencionar sobre las masacres, desplazamientos y violaciones a los derechos humanos por parte de los nuevos grupos paramilitares, de hecho no se ha informado del surgimiento de nuevos grupos paramilitares.
Es increíble como los medios de comunicación al servicio del gobierno han contribuido para que el tema del paramilitarismo y los crímenes que estos cometen no se de a conocer a la opinión pública, haciéndole creer a los colombianos, a los citadinos en especial, que el único problema que azota al país es la guerrilla, por que San Uribe, desterró de la faz de Colombia a sus hijos los paramilitares.
Esta grave minimización de un problema sólo contribuye a su engrandecimiento, ya pasó con las guerrillas, desde sus inicios los gobiernos de turno no les dieron la importancia que merecían y ahora son uno de los grandes dolores de cabeza para Colombia. Un ejército de 4.000 ó 10.000 hombres es una brazo armado que merece una seria atención por parte del Estado y de los medios de comunicación, los colombianos tenemos derecho -y es una obligación de los medios de comunicación- a conocer la verdad de lo que sucede en nuestro país.
Es una muestra más de la afinidad que ha tenido el presidente-dictador con los grupos armados de extrema derecha, es una muestra más de que la seguridad democrática fracasó, es una muestra más de que llegó la hora de que Uribe se haga a un lado, es una muestra más de que el país “va de culo pa’l estanco”.
Reitero, hace unos días el presidente-dictador dijo a una emisora de radio que seguirá luchando por el país desde cualquier trinchera, ¿querrá esto decir que si no llega a un tercer periodo, se pone al mando de los nuevos paramilitares?